Versículo de la Palabra de Dios

VERSÍCULO DE LA PALABRA DE DIOS:
"A los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios" Jn 1, 12
La identidad del cristiano: SOY HIJO DE DIOS

"Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer." (Jn 15, 15)
Otro rasgo del cristiano: SOY AMIGO DE CRISTO

"Justificados pues por la fe tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;" (Rm 5, 1) Un tercer rasgo del cristiano: HE SIDO JUSTIFICADO

ORACIÓN PERSONAL DIARIA


Enero 1
¡No nos salgamos del tema!
"Conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, tanto si vivo como si muero", Filipenses 1:20.
Lo máximo de mí por lo supremo de Él"Conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado". Todos nos sentiremos muy avergonzados si no le rendimos a Cristo las áreas de nuestra vida que Él nos ha pedido. Es como si Pablo estuviera diciendo: "Mi determinación es dar lo máximo de mí por lo supremo de Él. Lo mejor de mí para su gloria". Llegar a este nivel de decisión es cuestión de voluntad, no de argumentos ni de razonamientos. Es una absoluta e irrevocable rendición de la voluntad en esas áreas. Lo que nos impide tomar esa decisión es el indebido interés y consideración por nosotros mismos, aunque lo encubrimos con el pretexto de que nuestra preocupación es por otras personas. Cuando pensamos en lo que les costará a otros nuestra obediencia al llamado de Jesús, le decimos a Dios que Él no entiende lo que eso significa. Él sí entiende, ¡no nos salgamos del tema! Desechemos cualquier otro pensamiento y mantengámonos delante de Dios con un solo propósito: Lo máximo de mí por lo supremo de Él. Estoy decidido a ser absoluta y enteramente de Él, y sólo de Él.
Mi irrefrenable determinación por su santidad. Si implica vivir o morir, ¡no importa! (ver Filipenses 1:21). Pablo decidió que nada lo iba a apartar de hacer exactamente lo que Dios quería. Pero, antes de que nosotros escojamos obedecer la voluntad de Dios, se debe presentar una crisis en nuestra vida. Debido a nuestra tendencia a ser indiferentes a sus suaves llamados de atención, Él nos coloca en una situación en la que nos pide que seamos lo máximo para Él, pero nosotros empezamos a discutir. Entonces, Él de manera providencial ocasiona una crisis durante la cual debemos decidir en favor o en contra. Ese momento se convierte en una gran encrucijada de nuestra vida. Si una crisis te ha sobrevenido en cualquier área, somete absoluta e irrevocablemente tu voluntad a Jesús.