Versículo de la Palabra de Dios

VERSÍCULO DE LA PALABRA DE DIOS:
"A los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios" Jn 1, 12
La identidad del cristiano: SOY HIJO DE DIOS

"Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer." (Jn 15, 15)
Otro rasgo del cristiano: SOY AMIGO DE CRISTO

"Justificados pues por la fe tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;" (Rm 5, 1) Un tercer rasgo del cristiano: HE SIDO JUSTIFICADO

martes, 8 de agosto de 2017

“Y clamó Asa a Jehová, su Dios, y dijo: Jehová, para Ti no hay diferencia alguna en dar ayuda al poderoso o al que no tiene fuerzas. Ayúdanos, Jehová, Dios nuestro, porque en Ti nos apoyamos y en tu nombre marcharemos contra este ejército.” 2 Crónicas 14:11
Diferencia
Las batallas de la antigüedad siempre fueron terribles. Se ganaba la pelea por aplastamiento. El ejército que más soldados tenía era generalmente el que vencía.  Era tan simple como eso. La vida de un soldado no valía nada.
El pueblo de Israel estaba en un problema muy serio. Un ejército etíope de un millón de soldados avanzaba para atacarlos, y ya estaban muy cerca.
El rey Asa convoca a todas sus tropas y junta quinientos ochenta mil hombres. Apenas la mitad del ejército enemigo. Era una pelea sin esperanzas, no había manera de vencer. Ninguna táctica militar podría lograr una victoria para Israel.
No había aliados a quien llamar, no había manera de conseguir mejores armas, no había chance para lograr un tratado de paz. Solo se podía pelear y perder.
La situación era totalmente desesperante pero en medio de tanta crisis, es sorprendente ver a Asa tranquilo y confiado. En lugar de exasperarse y contagiar el pánico, Asa es un ejemplo de paz. Sus palabras nos dan el secreto de su estado de ánimo. Él confiaba en Dios. Sabía que Dios podía hacer la diferencia. No importaba que el enemigo tenga el doble o el triple de soldados, ni que estuviera solo y sin aliados. Asa sabía que Dios haría la diferencia.
Ora a Dios confiando en su misericordia, y Dios obra destrozando el ejército enemigo, e Israel cosecha una gran victoria, sin pelear. Dios había hecho el milagro de destruir al enemigo.
Puede ser que hoy estés pasando por un momento feo, o que te sientas solo y triste. Quizá no encontrás salida, no hay opciones, el problema parece demasiado grande y no tiene solución, y todo parece muy gris. No te olvides del ejemplo de Asa. Él entregó el problema en las manos todopoderosas de Dios, y confió que Su Solución, que iba a ser la mejor. Dios siempre responde.
No te desalientes, ni te desanimes. Aún en medio del peor de los problemas, Dios puede darte paz. Solo tenés que orar para conseguirlo.
REFLEXIÓN – Dios hace la diferencia.

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