Versículo de la Palabra de Dios

VERSÍCULO DE LA PALABRA DE DIOS:
"A los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios" Jn 1, 12
La identidad del cristiano: SOY HIJO DE DIOS

"Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer." (Jn 15, 15)
Otro rasgo del cristiano: SOY AMIGO DE CRISTO

"Justificados pues por la fe tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;" (Rm 5, 1) Un tercer rasgo del cristiano: HE SIDO JUSTIFICADO

martes, 15 de agosto de 2017

Bajo sus alas

Bajo sus alas

2017-08-15

Leer: Salmo 91
La Biblia en un año: Salmos 91–93; Romanos 15:1-13
Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro… (v. 4).
Cuando pienso en la protección, no suelo pensar en las plumas de un ave. Pero, aunque estas pueden parecer una forma frágil de protección, las apariencias engañan.
Las plumas de las aves son un ejemplo maravilloso del diseño de Dios. Tienen una parte suave y una esponjosa. La parte suave tiene puntas rígidas con pequeños ganchos que se entrelazan como los dientes de un cierre. La parte esponjosa le da calor al ave. Juntas, ambas partes protegen al pájaro del viento y la lluvia. Sin embargo, como los pichones están cubiertos de una pelusa y sus plumas no se han desarrollado del todo, la madre tiene que cubrirlos con sus propias plumas para protegerlos del viento y la lluvia.
La imagen de Dios que nos cubre «con sus plumas» en el Salmo 91:4 y en otros pasajes (ver Salmo 17:8) proporciona consuelo y protección. Nos viene a la mente una madre pájaro que cubre a sus pequeños con sus plumas. Al igual que un padre cuyos brazos son un refugio seguro de una tormenta o una herida, la presencia reconfortante de Dios proporciona seguridad y protección de las tormentas emocionales de la vida.
Aunque atravesemos problemas y angustias, podemos enfrentarlos sin temor, siempre y cuando miremos a Dios. Él es nuestro «refugio» (91:2, 4, 9 LBLA).  LW
Padre, gracias por ser más grande
que cualquiera de mis temores.
 

Cuando el temor borra la esperanza, Dios es nuestro refugio siempre presente.

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