Versículo de la Palabra de Dios

VERSÍCULO DE LA PALABRA DE DIOS:
"A los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios" Jn 1, 12
La identidad del cristiano: SOY HIJO DE DIOS

"Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer." (Jn 15, 15)
Otro rasgo del cristiano: SOY AMIGO DE CRISTO

"Justificados pues por la fe tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;" (Rm 5, 1) Un tercer rasgo del cristiano: HE SIDO JUSTIFICADO

martes, 14 de junio de 2011

Carta de un ateo a su hijo

Jean Jaurès, cuyo nombre completo era Auguste Marie Joseph Jean Léon Jaurès (*Castres, Francia, 3 de septiembre de 1859 – París, 31 de julio de 1914), fue un político socialista ateo francés.



Carta que el socialista ateo francés Jean Jaurés fundador del periódico “L’Humanité” escribió a su hijo.

Querido hijo:

Me pides un justificante que te exima de cursar religión, un poco por tener la gloria de proceder de distinta manera que la mayor parte de los condiscípulos y temo que también un poco para parecer digno hijo de un hombre que no tiene convicciones religiosas. Este justificante, querido hijo, no te lo envío ni te lo enviaré jamás.

No es porque desee que seas clerical, a pesar de que no hay en esto ningún peligro, ni lo hay tampoco en que profeses las creencias que te expondrá el profesor. Cuando tengas la edad suficiente para juzgar, serás completamente libre pero, tengo empeño decidido en que tu instrucción y tu educación sean completas, y no lo serían sin un estudio serio de la religión.

Te parecerá extraño este lenguaje después de haber oído tan bellas declaraciones sobre esta cuestión; son, hijo mío, declaraciones buenas para arrastrar a algunos, pero que están en pugna con el más elemental buen sentido. ¿Cómo sería completa tu instrucción sin un conocimiento suficiente de las cuestiones religiosas sobre las cuales todo el mundo discute? ¿Quisieras tú, por tu ignorancia voluntaria, no poder decir una palabra sobre estos asuntos sin exponerte a soltar un disparate?

Dejemos a un lado la política y las discusiones y veamos lo que se refiere a los conocimientos indispensables que debe tener un hombre de cierta posición. Estudias mitología para comprender historia y la civilización de los griegos y de los romanos y ¿qué comprenderías de la historia de Europa y del mundo entero después de Jesucristo, sin conocer la religión, que cambió la faz del mundo y produjo una nueva civilización? En el arte ¿qué serán para ti las obras maestras de la Edad Media y de los tiempos modernos, si no conoces el motivo que las ha inspirado y las ideas religiosas que ellas contienen?

En las letras ¿puedes dejar de conocer no sólo a Bossuet, Fenelón, Lacordaire, De Maistre, Veuillot y tantos otros que se ocuparon exclusivamente de cuestiones religiosas, sino también a Corneille, Racine, Hugo, en una palabra a todos estos grandes maestros que debieron al cristianismo sus más bellas inspiraciones? Si se trata de derecho, de filosofía o de moral ¿puedes ignorar la expresión más clara del Derecho Natural, la filosofía más extendida, la moral más sabia y más universal? –éste es el pensamiento de Juan Jacobo Rousseau-.

Hasta en las ciencias naturales y matemáticas encontrarás la religión: Pascal y Newton eran cristianos fervientes; Ampere era piadoso; Pasteur probaba la existencia de Dios y decía haber recobrado por la ciencia la fe de un bretón; Flammarion se entrega a fantasías teológicas.

¿Querrás tú condenarte a saltar páginas en todas tus lecturas y en todos tus estudios? Hay que confesarlo: la religión está íntimamente unida a todas las manifestaciones de la inteligencia humana; es la base de la civilización y es ponerse fuera del mundo intelectual y condenarse a una manifiesta inferioridad el no querer conocer una ciencia que han estudiado y que poseen en nuestros días tantas inteligencia preclaras.

Ya que hablo de educación: ¿para ser un joven bien educado es preciso conocer y practicar las leyes de la Iglesia? Sólo te diré lo siguiente: nada hay que reprochar a los que las practican fielmente, y con mucha frecuencia hay que llorar por los que no las toman en cuenta. No fijándome sino en la cortesía en el simple ‘savoir vivre”, hay que convenir en la necesidad de conocer las convicciones y los sentimientos de las personas religiosas. Si no estamos obligados a imitarlas, debemos por lo menos comprenderlas para poder guardarles el respeto, las consideraciones y la tolerancia que les son debidas. Nadie será jamás delicado, fino, ni siquiera presentable sin nociones religiosas.

Querido hijo: convéncete de lo que digo: muchos tienen interés en que los demás desconozcan la religión, pero todo el mundo desea conocerla. En cuanto a la libertad de conciencia y otras cosas análogas, eso es vana palabrería que rechazan de ordinario los hechos y el sentido común.

Muchos anti-católicos conocen por lo menos medianamente la religión; otros han recibido educación religiosa; su conducta prueba que han conservado toda su libertad.

Además, no es preciso ser un genio para comprender que sólo son verdaderamente libres de no ser cristianos los que tienen la facultad de serlo, pues, en caso contrario, la ignorancia les obliga a la irreligión. La cosa es muy clara: la libertad exige la facultad de poder obrar en sentido contrario. Te sorprenderá esta carta, pero precisa hijo mío, que un padre diga siempre la verdad a su hijo. Ningún compromiso podría excusarme de esa obligación

Recibe, querido hijo, el abrazo de TU PADRE

domingo, 12 de junio de 2011

Leer toda la Biblia en un año

A primeros de mayo del presente 2011, Juan, un miembro de la congregación, conversando en el café después del culto, comenta que tiene dos calendarios para leer toda la Biblia en un año y un servidor llevaba ese mismo día la idea de proponer a toda la congregación la lectura de toda la Biblia en un año, para hacerla a la vez todos los que viéramos interés en ello, comenzando el mismo día, cada uno por su cuenta.

No diré "dicho y hecho", pero sí "dicho e iniciado". Nos decidimos por un calendario que pretende una lectura de los libros de la Palabra teniendo en cuenta la cronología de los hechos; según los expertos comenzaría por los once primeros capítulos del Génesis y seguiría con el libro de Job, después el capítulo 12 del Génesis hasta acabar el libro. Después el Éxodo ...

Compartimos la iniciativa con los hermanos de Vigo y algunos de ellos también se agregaron a llevar a cabo esta lectura continuada y completa. Así pues en Mayo de 2012, si el Señor lo permite, habremos leído todos los libros de la Santa Biblia.

Si tienes interés por este calendario cronológico puedo hacértelo llegar por vía virtual.
¿Es correcta la expresión?

El hecho de que haya cristianos que no han leído toda la Biblia, indica cuando menos desorganización del propio tiempo. Pero puede indicar también falta de interés por la Palabra. Por supuesto que la Palabra requiere ser vivida, pero es más difícil vivir lo que no se conoce. Entre leerla y vivirla hay una serie de posibilidades muy amplia: estudiarla, orarla, predicarla... y todas se complementan.

El Pueblo de la Biblia está muy necesitado de volver a ella de todas estas maneras. Oseas "4:6 Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos"
Oseas 4:5 Caerás por tanto en el día, y caerá también contigo el profeta de noche; y a tu madre destruiré.

Éxodo "12:28 Guarda y escucha todas estas palabras que yo te mando, para que haciendo lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová tu Dios, te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti para siempre."

Cuando el enemigo consigue esta derrota por falta de conocimiento, no se para ahí, va más allá, pretende que busquemos las causas de nuestro fracaso donde no están, ni busquemos la explicación a una iglesia que no crece donde no está el problema, no nos engañemos, no es esta persona o aquella, es nuestro desconocimiento de la Palabra el que nos ocasiona derrotas. Todos sabemos que el verbo conocer en la Biblia tiene connotaciones de experiencia, no meramente intelectuales.

Jesucristo podría haber tratado de ignorar al tentador en el desierto, pero el tentador habría seguido tentando; fue con la espada de la Palabra con la que hizo huir al tentador.

No es serio ignorar la existencia del enemigo, aunque no hay que limitarlo a la personificación del diablo, el mundo y la carne son otros dos enemigos que plantan batalla al que opta por ser cristiano.