Versículo de la Palabra de Dios

VERSÍCULO DE LA PALABRA DE DIOS:
"A los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios" Jn 1, 12
La identidad del cristiano: SOY HIJO DE DIOS

"Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer." (Jn 15, 15)
Otro rasgo del cristiano: SOY AMIGO DE CRISTO

"Justificados pues por la fe tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;" (Rm 5, 1) Un tercer rasgo del cristiano: HE SIDO JUSTIFICADO

jueves, 15 de septiembre de 2011

EL PECADO por J. C. Ryle.


II – Causas y origen del pecado. 
Mucho me temo que sobre este particular la manera de pensar de muchos cristianos es tristemente defectuosa y poco sólida; por eso no dejaré sin tratar este punto. Acordémonos siempre de que la pecaminosidad del hombre no viene de fuera, sino que brota del interior de su corazón. No es el resultado de una formación deficiente en la infancia; no se debe a las malas compañías y a los malos ejemplos, como muchos cristianos débiles con demasiada indulgencia conceden. ¡No! Es una enfermedad familiar que todos hemos heredado de nuestros primeros padres Adán y Eva, con la cual hemos nacido. Nuestros primeros padres fueron creados "a imagen de Dios" y en estado de justicia e inocencia, pero cayeron de esta justicia original y se convirtieron en pecadores. Y desde aquel día, todo hombre y mujer que viene a este mundo nace con la imagen del Adán caído, y en consecuencia hereda un corazón y una naturaleza inclinada al mal. "El pecado entró en el mundo por un hombre". "Lo que es nacido de la carne es enemistad contra Dios". "Porque de dentro, del corazón de los hombres (como si fuera una fuente), salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones" y cosas semejantes (Romanos 5:12; Juan 3:6; Efesios 2:3; Romanos 8:7; Marcos 7:21).El más hermoso de los bebés que haya nacido este año, y que se ha convertido en el centro de los afectos y atenciones de la familia, no es, como favoritamente lo llama su madre, un "pequeño ángel" o un "pequeño inocente", sino un "pequeño pecador". ¡Ah! Por mucho que sonría y se mueva en la cunita, pensad que en su corazón lleva las semillas de la iniquidad. Vigiladle estrechamente mientras crece en estatura y su mente se desarrolla, y pronto descubriréis en él una tendencia constante hacia aquello que es malo, y un alejamiento de todo aquello que es bueno. Descubriréis en él los brotes y los orígenes del engaño, de un temperamento malo, del egoísmo, de la voluntad propia, de la obstinación, de la avaricia, de la envidia, de los celos y de las pasiones que, de no ser reprimidas y controladas a tiempo, se desarrollarán con dolorosa rapidez. ¿Quién enseñó al niño estas cosas? ¿Dónde las aprendió? Sólo la Biblia puede dar respuesta a estas preguntas. De todas las tonterías que cualquier padre puede decir de sus hijos, la peor es aquella de que "en el fondo mi hijo tiene buen corazón". "No es lo que debería ser, pero es que ha caído en malas manos. Las escuelas públicas son lugares malos... Los maestros descuidan a los niños y..... Pero aun con todo, en el fondo, tiene buen corazón". Pero en realidad, la verdad es lo diametralmente opuesto a las afirmaciones del padre: la causa primera de todo pecado está en la corrupción natural del corazón del muchacho y no en la escuela o las compañías.

martes, 23 de agosto de 2011

EL PECADO


por J. C. Ryle. 

El pecado es trasgresión de la ley (1ª Juan 3:4)                                                                        


I – Definición de pecado.
Como se declara en uno de nuestros artículos doctrinales, el pecado  "es la culpa y corrupción de la naturaleza de cada hombre que desciende de Adán; y por la cual el hombre está muy lejos de la justicia original, y por propia naturaleza está inclinado al mal; de manera que la carne lucha continuamente contra el espíritu; por consiguiente, y en toda persona nacida en este mundo, el pecado merece la ira y condenación de Dios". El pecado es, pues, aquel mal tan común y universal que aflige a toda la raza humana, sin distinción de rango, clase, nombre, nación, pueblo o lengua; es un mal del que sólo se libró un hombre: el Señor Jesús. Además, y de una manera más particular, el pecado consiste en hacer, decir, pensar o imaginar, cualquier cosa que no está en perfecta conformidad con la ley y mente de Dios. Como dice la  Escritura: "El pecado es la trasgresión de la ley". El más insignificante alejamiento (externo o interno) por nuestra parte de la voluntad revelada de Dios, constituye pecado y nos hace, por consiguiente, culpables delante de Dios. A los que con atención leen la Biblia no es necesario que les diga que aunque una persona no cometa abierta y externamente un acto malo, en su corazón y en su mente puede haber traspasado la ley de Dios. En el Sermón del Monte el Señor Jesús estableció, sin dar lugar a dudas, esta posibilidad (Mateo 5:21-28). Con gran acierto ha dicho uno de nuestros poetas: "Un hombre puede sonreír y sonreír, y aún así ser un villano". Tampoco es necesario que haga observar al estudiante diligente del Nuevo Testamento, que hay no sólo pecados de acción, sino también pecados de omisión; y que a menudo pecamos por "haber hecho las cosas que no debíamos haber hecho", como pecamos también por "no haber hecho las cosas que debíamos haber hecho". Esto bien claramente se prueba por aquellas palabras del Maestro que encontramos en el evangelio según San Mateo: "Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno; porque tuve hambre y no me disteis de comer; tuve sed y no me disteis de beber" (Mateo 25:41-42). Pero particularmente en los tiempos en que vivimos, creo que es necesario recordar a mis lectores que una persona puede cometer pecado, y aunque sea tan ignorante del mismo que se imagine inocente, no por ello deja de ser culpable. No puedo encontrar la sanción bíblica a la aserción moderna de que "el pecado no es pecado, a menos que seamos conscientes del mismo". La Palabra de Dios nos enseña todo lo contrario; en los capítulos 4 y 5 del libro del Levítico (por cierto tan descuidado) y en el 15 de Números, encontramos que de una manera clara se enseña a Israel que había pecados de ignorancia que dejaban al pueblo en una condición impura y un necesidad de sacrificios expiatorios. Y según las palabras tan evidentes del Señor Jesús, al siervo que "no entendió e hizo cosas dignas de azotes", no se le excusó a causa de su ignorancia, sino que fue "azotado" o castigado (Lucas 12:48). Un buen estudio del libro de Levítico nos puede ayudar mucho en este aspecto.   

martes, 12 de julio de 2011

¿Cuáles son algunos obstáculos para la oración efectiva?

Pregunta: "¿Cuáles son algunos obstáculos para la oración efectiva?"

Respuesta:
El obstáculo más obvio para la oración efectiva es la presencia de iniquidad y pecados sin confesar en el corazón del que ora. Porque nuestro Dios es santo, hay una barrera que existe entre Él y nosotros cuando venimos a Él con un pecado sin confesar en nuestras vidas. “Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros Su rostro para no oír.” (Isaías 59:2). David concuerda con ello, sabiendo por experiencia que Dios está lejos de aquellos que tratan de esconder su pecado de Dios: “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado.” (Salmos 66:18).

1. La Biblia se refiere a muchas áreas de pecado que son obstáculos para la oración efectiva. Primero, cuando estamos viviendo de acuerdo a la carne, y no al Espíritu, nuestro deseo de orar y nuestra habilidad y efectividad para comunicarnos con Dios están obstaculizados. Aunque recibimos una nueva naturaleza cuando nacimos de nuevo, esa nueva naturaleza aún reside en nuestra antiguo cuerpo y esa vieja “tienda” es corrupta y pecadora. La carne puede ganar el control de nuestras acciones, actitudes, y motivos, a menos que seamos diligentes en “hacer morir las obras de la carne..” (Romanos 8:13) y seamos guiados por el Espíritu en una correcta relación con Dios. Solo entonces Él escuchará y responderá nuestras oraciones.

2. Una manera de vivir en la carne se manifiesta a sí misma en egoísmo, otro impedimento para la oración efectiva. Cuando nuestras oraciones son motivadas por el egoísmo, cuando le pedimos a Dios por lo que queremos, en lugar de por lo que Él desea, nuestros motivos obstaculizan nuestras oraciones. “Y esta es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a Su voluntad, Él nos oye.” (1 Juan 5:14). Pedir de acuerdo a la voluntad de Dios es lo mismo que pedir en sumisión a cualquier cosa que pueda ser Su voluntad, ya sea que sepamos o no de que se trate. Como en todas las cosas, Jesús debe ser nuestro ejemplo en la oración. Él siempre oraba en la voluntad de Su Padre: “Padre, si quieres, pasa de mí esta copa, pero no se haga mi voluntad sino la tuya.” (Lucas 22:42). Las oraciones egoístas son siempre aquellas que tienen como intención, gratificar nuestros propios deseos egoístas, y no podemos esperar que Dios responda a tales oraciones. “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.” (Santiago 4:3).

3. Vivir de acuerdo a los egoístas deseos de la carne, también obstaculizará nuestras oraciones, porque produce un endurecimiento del corazón hacia otros. Si somos indiferentes a las necesidades de otros, podemos esperar que Dios sea indiferente a nuestras necesidades. Cuando vamos ante Dios en oración, nuestro primer interés debe ser Su voluntad. El segundo debe ser las necesidades de otros. Esto proviene del entendimiento de que debemos considerar a otros antes que a nosotros mismos y estar preocupados por sus intereses por encima de los nuestros. (Filipenses 2:3-4) 2:3 “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; 2:4 no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros”.

4. Un obstáculo mayor para la oración efectiva es un espíritu que se niega a perdonar a otros. Cuando rehusamos perdonar a otros, crece una raíz de amargura en nuestros corazones, que ahoga nuestras oraciones. ¿Cómo podemos esperar que Dios derrame Sus bendiciones sobre nosotros –indignos pecadores— si albergamos odio y amargura hacia otros y una indisposición a perdonar? Este principio fue bellamente ilustrado en la parábola del sirviente que no perdonó en Mateo 18:23-35. El principio en esta historia es que Dios nos ha perdonado una deuda más allá de toda medida, (nuestro pecado) y Él espera que nosotros perdonemos a otros, así como nosotros hemos sido perdonados. Rehusar hacerlo constituye un obstáculo en nuestras oraciones.

5. Otro gran obstáculo para la oración efectiva es nuestra duda e incredulidad. Esto no significa, como algunos sugieren, que porque venimos a Dios convencidos de que Él nos concederá nuestras peticiones, Él está de alguna manera obligado a hacerlo. El orar sin dudar, significa orar con la firme creencia y entendimiento del carácter, naturaleza y motivos de Dios. “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” (Hebreos 11:6). Cuando venimos a Dios en oración, dudando de Su carácter, propósito y promesas, lo insultamos terriblemente. Nuestra confianza debe estar en Su habilidad para concedernos cualquier petición que esté de acuerdo con Su voluntad y propósito para nuestras vidas y con el entendimiento de que cualquiera que sean Sus propósitos, es la mejor situación posible. “Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.” (Santiago 1:6-7).

6. Finalmente, la discordia en el hogar es definitivamente un impedimento para la oración. Pedro menciona específicamente esto como un estorbo en las oraciones de un esposo, cuya actitud hacia su esposa es menos que bondadosa. “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.” (1 Pedro 3:7). Donde hay serios conflictos en las relaciones familiares, y la cabeza del hogar no está demostrando las actitudes que Pedro menciona, su oración y comunicación con Dios está seriamente obstruida. De igual manera, las esposas deben seguir los principios bíblicos de sumisión al liderazgo de su esposo, si quieren que sus oraciones no sean obstaculizadas (Efesios 5, 21-33).

Afortunadamente, todos estos obstáculos en la oración pueden ser solucionados de inmediato, viniendo ante Dios en una oración caracterizada primeramente por el arrepentimiento. Primera de Juan 1:9 nos asegura que “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” Una vez que hayamos hecho eso, disfrutaremos de un canal claro y abierto de comunicación con Dios, y nuestras oraciones no solo serán escuchadas y respondidas, sino que estarán llenas de una profunda sensación de gozo.

jueves, 7 de julio de 2011

¿Confiados en el Señor o guiados por el miedo?

El informe que hacen los exploradores que Moisés envía a la tierra prometida (Números 13, 25-33) es negativo, sin fe en el Señor, cuentan solo con sus propias fuerzas y contagian el descontento al pueblo.

Moisés y Aarón echaron su rostro a tierra. Caleb y Josué rasgan sus vestiduras e informan confiados en el Señor, y cosechan el rechazo y la amenaza de morir apedreados por parte del pueblo. (Números 14, 1-10)

Mientras que el panorama se presenta oscuro para los que creen, los miedosos parecen triufar, pero el desenlace es que los miedosos desobedecen y mueren, mientras que los confiados en el Señor acabarán entrando en la tierra prometida.

Cada hijo de Dios elige continuamente uno de los dos caminos, no hay tercero, Y al elegir camino, elegimos el destino, del que somos responsables.

A mí me parece que estos pasajes ofrecen visión a nuestra misión.

¿Cómo lo ves?

martes, 14 de junio de 2011

Carta de un ateo a su hijo

Jean Jaurès, cuyo nombre completo era Auguste Marie Joseph Jean Léon Jaurès (*Castres, Francia, 3 de septiembre de 1859 – París, 31 de julio de 1914), fue un político socialista ateo francés.



Carta que el socialista ateo francés Jean Jaurés fundador del periódico “L’Humanité” escribió a su hijo.

Querido hijo:

Me pides un justificante que te exima de cursar religión, un poco por tener la gloria de proceder de distinta manera que la mayor parte de los condiscípulos y temo que también un poco para parecer digno hijo de un hombre que no tiene convicciones religiosas. Este justificante, querido hijo, no te lo envío ni te lo enviaré jamás.

No es porque desee que seas clerical, a pesar de que no hay en esto ningún peligro, ni lo hay tampoco en que profeses las creencias que te expondrá el profesor. Cuando tengas la edad suficiente para juzgar, serás completamente libre pero, tengo empeño decidido en que tu instrucción y tu educación sean completas, y no lo serían sin un estudio serio de la religión.

Te parecerá extraño este lenguaje después de haber oído tan bellas declaraciones sobre esta cuestión; son, hijo mío, declaraciones buenas para arrastrar a algunos, pero que están en pugna con el más elemental buen sentido. ¿Cómo sería completa tu instrucción sin un conocimiento suficiente de las cuestiones religiosas sobre las cuales todo el mundo discute? ¿Quisieras tú, por tu ignorancia voluntaria, no poder decir una palabra sobre estos asuntos sin exponerte a soltar un disparate?

Dejemos a un lado la política y las discusiones y veamos lo que se refiere a los conocimientos indispensables que debe tener un hombre de cierta posición. Estudias mitología para comprender historia y la civilización de los griegos y de los romanos y ¿qué comprenderías de la historia de Europa y del mundo entero después de Jesucristo, sin conocer la religión, que cambió la faz del mundo y produjo una nueva civilización? En el arte ¿qué serán para ti las obras maestras de la Edad Media y de los tiempos modernos, si no conoces el motivo que las ha inspirado y las ideas religiosas que ellas contienen?

En las letras ¿puedes dejar de conocer no sólo a Bossuet, Fenelón, Lacordaire, De Maistre, Veuillot y tantos otros que se ocuparon exclusivamente de cuestiones religiosas, sino también a Corneille, Racine, Hugo, en una palabra a todos estos grandes maestros que debieron al cristianismo sus más bellas inspiraciones? Si se trata de derecho, de filosofía o de moral ¿puedes ignorar la expresión más clara del Derecho Natural, la filosofía más extendida, la moral más sabia y más universal? –éste es el pensamiento de Juan Jacobo Rousseau-.

Hasta en las ciencias naturales y matemáticas encontrarás la religión: Pascal y Newton eran cristianos fervientes; Ampere era piadoso; Pasteur probaba la existencia de Dios y decía haber recobrado por la ciencia la fe de un bretón; Flammarion se entrega a fantasías teológicas.

¿Querrás tú condenarte a saltar páginas en todas tus lecturas y en todos tus estudios? Hay que confesarlo: la religión está íntimamente unida a todas las manifestaciones de la inteligencia humana; es la base de la civilización y es ponerse fuera del mundo intelectual y condenarse a una manifiesta inferioridad el no querer conocer una ciencia que han estudiado y que poseen en nuestros días tantas inteligencia preclaras.

Ya que hablo de educación: ¿para ser un joven bien educado es preciso conocer y practicar las leyes de la Iglesia? Sólo te diré lo siguiente: nada hay que reprochar a los que las practican fielmente, y con mucha frecuencia hay que llorar por los que no las toman en cuenta. No fijándome sino en la cortesía en el simple ‘savoir vivre”, hay que convenir en la necesidad de conocer las convicciones y los sentimientos de las personas religiosas. Si no estamos obligados a imitarlas, debemos por lo menos comprenderlas para poder guardarles el respeto, las consideraciones y la tolerancia que les son debidas. Nadie será jamás delicado, fino, ni siquiera presentable sin nociones religiosas.

Querido hijo: convéncete de lo que digo: muchos tienen interés en que los demás desconozcan la religión, pero todo el mundo desea conocerla. En cuanto a la libertad de conciencia y otras cosas análogas, eso es vana palabrería que rechazan de ordinario los hechos y el sentido común.

Muchos anti-católicos conocen por lo menos medianamente la religión; otros han recibido educación religiosa; su conducta prueba que han conservado toda su libertad.

Además, no es preciso ser un genio para comprender que sólo son verdaderamente libres de no ser cristianos los que tienen la facultad de serlo, pues, en caso contrario, la ignorancia les obliga a la irreligión. La cosa es muy clara: la libertad exige la facultad de poder obrar en sentido contrario. Te sorprenderá esta carta, pero precisa hijo mío, que un padre diga siempre la verdad a su hijo. Ningún compromiso podría excusarme de esa obligación

Recibe, querido hijo, el abrazo de TU PADRE

domingo, 12 de junio de 2011

Leer toda la Biblia en un año

A primeros de mayo del presente 2011, Juan, un miembro de la congregación, conversando en el café después del culto, comenta que tiene dos calendarios para leer toda la Biblia en un año y un servidor llevaba ese mismo día la idea de proponer a toda la congregación la lectura de toda la Biblia en un año, para hacerla a la vez todos los que viéramos interés en ello, comenzando el mismo día, cada uno por su cuenta.

No diré "dicho y hecho", pero sí "dicho e iniciado". Nos decidimos por un calendario que pretende una lectura de los libros de la Palabra teniendo en cuenta la cronología de los hechos; según los expertos comenzaría por los once primeros capítulos del Génesis y seguiría con el libro de Job, después el capítulo 12 del Génesis hasta acabar el libro. Después el Éxodo ...

Compartimos la iniciativa con los hermanos de Vigo y algunos de ellos también se agregaron a llevar a cabo esta lectura continuada y completa. Así pues en Mayo de 2012, si el Señor lo permite, habremos leído todos los libros de la Santa Biblia.

Si tienes interés por este calendario cronológico puedo hacértelo llegar por vía virtual.
¿Es correcta la expresión?

El hecho de que haya cristianos que no han leído toda la Biblia, indica cuando menos desorganización del propio tiempo. Pero puede indicar también falta de interés por la Palabra. Por supuesto que la Palabra requiere ser vivida, pero es más difícil vivir lo que no se conoce. Entre leerla y vivirla hay una serie de posibilidades muy amplia: estudiarla, orarla, predicarla... y todas se complementan.

El Pueblo de la Biblia está muy necesitado de volver a ella de todas estas maneras. Oseas "4:6 Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos"
Oseas 4:5 Caerás por tanto en el día, y caerá también contigo el profeta de noche; y a tu madre destruiré.

Éxodo "12:28 Guarda y escucha todas estas palabras que yo te mando, para que haciendo lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová tu Dios, te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti para siempre."

Cuando el enemigo consigue esta derrota por falta de conocimiento, no se para ahí, va más allá, pretende que busquemos las causas de nuestro fracaso donde no están, ni busquemos la explicación a una iglesia que no crece donde no está el problema, no nos engañemos, no es esta persona o aquella, es nuestro desconocimiento de la Palabra el que nos ocasiona derrotas. Todos sabemos que el verbo conocer en la Biblia tiene connotaciones de experiencia, no meramente intelectuales.

Jesucristo podría haber tratado de ignorar al tentador en el desierto, pero el tentador habría seguido tentando; fue con la espada de la Palabra con la que hizo huir al tentador.

No es serio ignorar la existencia del enemigo, aunque no hay que limitarlo a la personificación del diablo, el mundo y la carne son otros dos enemigos que plantan batalla al que opta por ser cristiano.

miércoles, 16 de marzo de 2011

La epístola a los Hebreos

Te invito a leer la epístola a los Hebreos con la intención de conocer, o conocer más, a Jesucristo.

A muchos no-cristianos, les resulta incómodo escuchar que Jesucristo es una persona humana y divina. Tal incomodidad tiene lógica; ante la afirmación de que Jesucristo es una persona humana y divina y sin el don de la fe, parecería menos irracional pensar que estamos ante religión-ficción que tomárselo en serio. ¡Cuándo se ha oído cosa igual! Pero es que no se trata de lógica meramente humana, sino de una realidad revelada, lo que requiere fe en el Revelador, o para comenzar, por lo menos requiere confianza en la persona que lo anuncia.

Dios no es un incomunicado, ni un mudo, sino que ha enviado continuamente mensajes de sí mismo, mensajes de salvación, no sólo a través de la naturaleza, como Pablo escribe en la carta a los Romanos 1, 19-20, no sólo ha hablado a través de la conciencia a cada ser humano como se nos dice en Romanos 2, 15, y por supuesto que el Señor se comunica por medio de su providencia, además de estos cauces Él se ha comunicado de forma progresiva, es decir que, lo que comenzó muy sencillamente, se fue haciendo más maduro hasta que en la plenitud de los tiempos Dios habló por medio de su Hijo.

Antes se había comunicado en visiones, sueños, éxtasis, o por medio de ángeles; cuando se comunicaba por medio del lenguaje humano lo había hecho con parábolas, promesas, relatos, salmos (poemas), lo hizo por medio de los elementos naturales …, pero definitivamente se dio a conocer en Jesucristo y por medio de Él. Así que Jesucristo es, no una más, sino la manifestación de Dios.

¿Hay algo más importante que conocer que a Jesucristo? Te invito a leer los cuatro primeros versículos de la epístola a los Hebreos; del versículo 2 al 4 se afirma ocho verdades que sólo de él se pueden decir. Si los sacas, comparamos en el próximo articulo.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Hecho ocurrido en 1892

(Hecho ocurrido en 1892, verdadero y parte de una biografía)

Un señor de unos 70 años viajaba en el tren, teniendo a su lado a un joven universitario que leía su libro de Ciencias. El caballero, a su vez, leía un libro de portada negra. Fue cuando el joven percibió que se trataba de la Biblia y que estaba abierta en el Evangelio de Marcos.
Sin mucha ceremonia, el muchacho interrumpió la lectura del viejo y le preguntó:
- Señor, ¿usted todavía cree en ese libro lleno de fábulas y cuentos?
- Sí, mas no es un libro de cuentos, es la Palabra de Dios. ¿Estoy equivocado?
- Pero claro que lo está. Creo que usted señor debería estudiar Historia Universal. Vería que la Revolución Francesa, ocurrida hace más de 100 años, mostró la miopía de la religión. Solamente personas sin cultura todavía creen que Dios hizo el mundo en 6 días. Usted señor debería conocer un poco más lo que nuestros Científicos dicen de todo eso.
- Y... ¿es eso mismo lo que nuestros científicos dicen sobre la Biblia?
- Bien, como voy a bajar en la próxima estación, no tengo tiempo de explicarle, pero déjeme su tarjeta con su dirección para mandarle material científico por correo con la máxima urgencia.
El anciano entonces, con mucha paciencia, abrió cuidadosamente el bolsillo derecho de su bolso y le dio su tarjeta al muchacho. Cuando éste leyó lo que allí decía, salió cabizbajo, sintiéndose peor que una ameba. En la tarjeta decía:
Profesor Doctor Louis Pasteur
Director General del Instituto de Investigaciones Científicas
Universidad Nacional de Francia
“Un poco de Ciencia nos aparta de Dios. Mucha, nos aproxima”
Dr. Louis Pasteur

Postdata: El mayor placer de una persona inteligente es aparentar ser idiota delante de un idiota que aparenta ser inteligente.

jueves, 3 de marzo de 2011

57 años regalados por el Señor

Cada día que pasa descubro más y más cuán pobre es el ser humano sin comunión con Dios. Este ser humano que al ser creado "vio Dios que era muy bueno", había sido hecho a imagen y semejanza del Creador. Pero el pecado rompió su comunión con el Bienhechor de la humanidad y mientras permanece en ruptura con Él, cualquier disparate, lo más variado que se pueda imaginar y aún más, desde la más leve hasta la más intensa necedad debe esperarse de él, porque eso es todo cuanto es capaz de hacer por sí solo.

Menos mal que la comunión del Espíritu Santo es capaz de cambiar nuestro carácter. Pero a la vez qué difícil nos resulta dejarnos guiar, porque tememos perder la autonomía por razón de la cual volvemos una y otra vez a caer en la tentación.

Después de 57 años cumplidos me aferro a mi autonomía, no me refiero respecto al ser humano, que así debe ser, sino en relación con Dios y los enemigos del ser humano. Y sin embargo el Señor tiene paciencia y espera que me convierta.

Hoy le doy gracias de todo corazón, y le pido que tenga misericordia de mí y me sujete a la inspiración del Espíritu Santo Dios por los méritos de nuestro Señor Jesucristo. Amén

miércoles, 2 de marzo de 2011

El tiempo es breve

En diferentes épocas de nuestra vida vivimos el tiempo de diferente forma; en la adolescencia el tiempo pasa más lento, nos parece lejano el día en que seremos mayores de edad, en la vejez el tiempo vuela. Pero más allá de estas vivencias propias de cada etapa en realidad el tiempo del ser humano es breve. La oración del salmista es "nséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato. Sal 90, 12.

No tenemos asegurado un minuto más en la vida, "mi alma es tu aliento divino", dice la canción, y así lo confirma el salmista.

Salmo 104, 29-30
"Les retiras el aliento,
y expiran y vuelven a ser polvo;
envías tu aliento, y los creas,
y repueblas la faz de la tierra."

Aunque estos versículos se refieren a los animales que crea el Señor, también es una realidad más que constatada en nuestros semejantes.

Te invito a orar con el Salmo 90, 1. y 3-6

"Señor, tú has sido nuestro refugio
de generación en generación

Tú reduces el hombre a polvo,
diciendo : "Retornad, hijos de Adán."
Mil años en tu presencia
son un ayer, que pasó,
una vela nocturna.
Los siembras año por año,
como hierba que se renueva:
que florece y se renueva por la mañana,
y por la tarde la siegan y se seca."

Al fin y al cabo, poco cuenta sin son "mil años" un "año" o "un ayer que paso" los días de nuestra vida, lo que cuenta es si los vivimos en la presencia del Señor o de espaldas a Él.

martes, 18 de enero de 2011

¡Gracias a la VIDA! que me ha dado tanto

Cuando era niño, y aún más tarde, no imaginaba que fuera a tener la facilidad de que disponemos para expresarnos, para comunicarnos, para informarnos ... tal y como nos permite la www (world wide web = la ancha telaraña del mundo). No tengo la menor duda de que más allá de aquellos que han contribuido a este fenómeno de la w.w.w., es Dios quien nos ha proporcionado estas herramientas, por medio de esas personas a las que les dio esta creatividad y de tantas otras que en una carrera desenfrenada lo siguen desarrollando día a día.

Por esto mi oración es ¡Gracias a la Vida! que me ha dado tanto; por supuesto que lo extraigo de una canción mayoritariamente conocida, con la convicción personal de que la VIDA es JESUCRISTO, "por quien todas las cosas fueron hechas, y sin él, nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. (Juan 1, 3) y así mismo lo  confirma (Colosenses 1, 16) "Porque en Él (Jesucristo) fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles, ...todo fue creado por medio de él y para él."


¿No es éste suficiente motivo para conocer y usar esta herramienta al servicio del Reinado de Dios? Ésta quiero que sea mi motivación para estar en este ágora, en esta plaza pública, de la aldea global en que se ha convertido nuestro mundo. Ahora menos que nunca podemos excusarnos de cumplir el mandato: "...id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;" (Mateo 28, 19) (RV).